Ha ocurrido en una planta en Baltimore dirigida por Emergent BioSolutions, un socio de fabricación de Johnson & Johnson y AstraZeneca. Los funcionarios federales de EEUU han atribuido este suceso a un error humano.

Esa mezcla errónea se produjo en febrero, pero no fue hasta unos días después cuando se tuvo conocimiento del fallo. Fue durante los controles de calidad de Johnson & Johnson. Cuando se dieron cuenta, ya se habían contaminado 15 millones de dosis de vacunas.

Las dosis no se suministran
La compañía ha informado del percance a los reguladores federales estadounidenses, que han puesto en marcha una investigación. La compañía ha reforzado el número de miembros de su propio personal que monitorean el trabajo de Emergent y ha añadido nuevos controles destinados a proteger contra fallas futuras.

Y lo más importante, la empresa ha explicado que el daño no está en las dosis que ya se suministran en todo EEUU y que esas se pueden usar de forma segura.

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