Un agente de la Policía del Capitolio de Estados Unidos falleció el viernes luego de que un hombre embistió con un automóvil a dos policías que se encontraban en una barricada afuera de la sede del poder legislativo y posteriormente salió del vehículo blandiendo un cuchillo.

Se trata de la segunda muerte este año de un elemento de una agencia que sigue luchando para recuperarse de la insurrección del pasado 6 de enero.

Un video muestra cuando el conductor del automóvil estrellado sale con un cuchillo en la mano y empieza a correr hacia los agentes, comentó Yogananda Pittman, jefa interina de la Policía del Capitolio, a los reporteros. Las autoridades balearon al sospechoso, quien falleció en un hospital.

Dos funcionarios del orden público dijeron a The Associated Press que en un principio los investigadores creían que el sospechoso apuñaló a uno de los agentes policiales, pero posteriormente no estaba claro si el cuchillo realmente lo tocó, en parte porque el vehículo golpeó a los policías con mucha fuerza. Los funcionarios hablaron bajo condición de anonimato debido a que no estaban autorizados para discutir públicamente la investigación en curso.

"Sólo le pido al público que siga teniendo en sus oraciones a la Policía del Capitolio y a sus familias", dijo Pittman. "Esta ha sido una época extremadamente difícil para la Policía del Capitolio federal luego de los eventos del 6 de enero, y ahora con lo que ha ocurrido aquí hoy".

La policía identificó al agente fallecido como William Evans, un veterano con 18 años de servicio que era miembro de la unidad de primeros auxilios del departamento.

Las autoridades dijeron que no había una amenaza en curso y que el ataque no parecía estar relacionado al terrorismo, aunque el complejo del Capitolio fue cerrado como precaución. De momento no había una conexión inmediata entre el incidente del viernes y los disturbios del 6 de enero.

Funcionarios policiales identificaron al sospechoso como Noah Green, de 25 años. Los investigadores indagaban sus antecedentes y examinaban si tenía problemas de salud mental con el fin de dilucidar el móvil del ataque. También trataban de obtener órdenes judiciales para tener acceso a sus cuentas en internet.

Pittman dijo que aparentemente la policía no estaba al tanto de que el sospechoso representase una amenaza. Pero el ataque dejó ver aún más claramente que el edificio y los jardines adyacentes - y los agentes policiales a cargo de protegerlos - siguen siendo blancos potenciales para actos de violencia.


El presidente Joe Biden dijo en un comunicado que él y su esposa están desconsolados por el ataque y expresaron sus condolencias a la familia de Evans. Ordenó que las banderas de la Casa Blanca ondearan a media asta.

El choque y los disparos ocurrieron en un retén de seguridad cerca del Capitolio que suele ser utilizado por senadores y personal entre semana, aunque la mayoría se encuentran fuera del edificio debido al feriado de Semana Santa. El ataque se llevó a cabo a unos 90 metros (100 yardas) de la entrada del Capitolio del lado del Senado. Un testigo, el reverendo Patrick Mahoney, dijo que estaba concluyendo una ceremonia por el Viernes Santo cerca de allí cuando escuchó tres disparos.

La región de Washington sigue en vilo casi tres meses después de que una multitud de insurrectos leales al expresidente Donald Trump irrumpieron en el Capitolio mientras el Congreso votaba para certificar la victoria de Biden en las elecciones presidenciales.

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