Una gran estatua en falso oro de Trump, en chanclas y con bañador o pantalón corto con los colores de la bandera de EE.UU., se ha convertido en la imagen de la idolatría que sigue concitando entre buena parte de los republicanos. El extravagante efigie se ha hecho popular entre los asistentes a la Conferencia Conservadora de Acción Política ( CPAC, por sus siglas en inglés), por el que desfilan desde el viernes buena parte de los personajes en boga dentro de ese ámbito político.
 no ha sido invitado Mitt Romney, una de las figuras del partido que más se ha destacado por alzar la voz contra el expresidente a lo largo de su mandato, ni Mitch McConnell, el líder republicano en el Senado, que se pronunció privadamente a favor de que se celebrara el último ‘impeachment’ y acusó a Trump de espolear a los saqueadores del Capitolio, aunque luego votó por absolverlo en el juicio político. Este sábado estaba prevista la intervención del senador por Florida Marco Rubio, que no ha apoyado la denuncia de fraude electoral de Trump, pero se ausentó a última hora alegando problemas familiares.

Sí han comparecido el otro senador por Florida, Rick Scott, y el senador por Texas Ted Cruz, así como el que fue secretario de Estado con Trump hasta hace unas semanas, Mike Pompeo. Una de las frases más celebradas por el público fue esta pronunciada por Cruz el viernes, respondiendo a quienes quieren que el expresidente abandone la política de una vez por todas: «Dejadme deciros esto ahora mismo: Donald J. Trump no se va a ir a ninguna parte».

En ese ambiente de exaltación de su legado se presentará este domingo Trump para poner la guinda a la Conferencia conservadora. No había vuelto a hablar en público desde que dejó el poder el pasado 20 de enero y se refugió en su mansión de Palm Beach.

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