El Senado estadounidense examinó este martes las “brechas colosales” de seguridad que permitieron el asalto al Capitolio el pasado 6 de enero, en una audiencia en la que los exresponsables de proteger el Legislativo achacaron el suceso a fallos de inteligencia.

La audiencia conjunta de dos comités del Senado marcó la primera aparición pública de los tres principales encargados de la seguridad del Capitolio en el momento en el que se produjo el asalto de los seguidores del expresidente Donald Trump, un suceso extraordinario que se saldó con cinco muertos.

Los tres exfuncionarios, que tuvieron que renunciar tras el ataque, coincidieron en tachar de inadecuada la información que recibieron sobre la situación de seguridad en Washington antes del 6 de enero, cuando cientos de seguidores de Trump acudieron a la capital mientras el Congreso se reunía para certificar el resultado de las elecciones.

“Aunque parece que hubo numerosos participantes de varios estados planeando este ataque, parece que la comunidad de inteligencia al completo se perdió” esas señales, denunció el ex jefe de la Policía del Capitolio, Steven Sund.


“Estos criminales (que asaltaron el Capitolio) vinieron preparados para la guerra”, agregó Sund.

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